Es muy frecuente encontrar empleados que tengan fantasías íntimas relacionadas con el lugar de trabajo o las personas que le rodean en él:
- Montárselo con el jefe: los papeles de dominio y sumisión son el caldo de cultivo par aun morbo especial que tienen muchas personas con sus superiores y subordinados.
- Quitarse la ropa delante de otros: una sala de reuniones y muchas personas sentadas alrededor de la mesa. La persona que se lo imagina, sueña con levantarse de su sitio y empezar a quitarse lentamente la ropa, mientras todo el mundo la mira con deseo.
- Tener relaciones con alguien del mismo género: parece mentira, pero muchos heterosexuales pueden tener fantasías con alguien de su mismo género. Esa compañera que siempre te escucha, ese chico que siempre bromea contigo…
- Castigar al subordinado: ha llegado alguien nuevo a la oficina y su torpeza merece un buen castigo: vendarle los ojos y que recorra con su lengua todo tu cuerpo. Así seguro que no tendrá más fallos.
Y no solo importa el ‘con quién’, sino también el ‘dónde’. Las fantasías tienen escenarios muy variados dentro del lugar de trabajo: en el cuarto de baño, en el ascensor, en la fotocopiadora, sobre tu propia mesa…

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