La evolución ha desarrollado sofisticadísimos sistemas de alimentación en animales que, como pájaros y murciélagos, viven del néctar de las flores. Por razones obvias, necesitan una herramienta que les ayude a atrapar su alimento mientras vuelan frente a la flor, sin más ayuda que la de su habilidad para manejar su lengua. Pero es que su lengua cuenta con ventaja, ya que se ha transformado en un artilugio lleno de sorpresas.Hace dos años, científicos de la Universidad de Berkeley descubrieron que la lengua del colibrí no le alimenta como si fuera un tubo aspirador, sino mediante un remolino bífido. Lo descubrieron gracias a la tecnología de las cámaras de alta velocidad, que es el mismo método que han usado ahora otros investigadores para conocer en detalle el mecanismo de la lengua del murciélago polinizador (Glossophaga soricina), llamado lengüilargo en algunos sitios por motivos obvios. Como el colibrí, vive del néctar y con la evolución también ha desarrollado una lengua mucho más sofisticada que la del resto de los mamíferos. Porque cuenta con un sistema que le ayuda a recoger polen y agua con suma facilidad: una especie de púas desplegables que forman en torno a su lengua una sierra que arrastra sin problemas cualquier fluido hasta su boca.
martes, 7 de mayo de 2013
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La lengua desplegable del murciélago polinizador
La evolución ha desarrollado sofisticadísimos sistemas de alimentación en animales que, como pájaros y murciélagos, viven del néctar de las flores. Por razones obvias, necesitan una herramienta que les ayude a atrapar su alimento mientras vuelan frente a la flor, sin más ayuda que la de su habilidad para manejar su lengua. Pero es que su lengua cuenta con ventaja, ya que se ha transformado en un artilugio lleno de sorpresas.Hace dos años, científicos de la Universidad de Berkeley descubrieron que la lengua del colibrí no le alimenta como si fuera un tubo aspirador, sino mediante un remolino bífido. Lo descubrieron gracias a la tecnología de las cámaras de alta velocidad, que es el mismo método que han usado ahora otros investigadores para conocer en detalle el mecanismo de la lengua del murciélago polinizador (Glossophaga soricina), llamado lengüilargo en algunos sitios por motivos obvios. Como el colibrí, vive del néctar y con la evolución también ha desarrollado una lengua mucho más sofisticada que la del resto de los mamíferos. Porque cuenta con un sistema que le ayuda a recoger polen y agua con suma facilidad: una especie de púas desplegables que forman en torno a su lengua una sierra que arrastra sin problemas cualquier fluido hasta su boca.
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