Más de cien primates de veinticinco especies, procedentes del tráfico ilegal, de zoológicos, circos o incautaciones, habitan en un enclave de la zona norte de Madrid, considerado el último recinto de paz para monos cuya existencia ha estado marcada por un maltrato físico y psicológico. Este santuario de primates, el más importante de España y el segundo de Europa, es el Centro de Conservación de Primates Rainfer y lo dirige el biólogo, Guillermo Bustelo, acostumbrado desde hace 20 años a lidiar con orangutanes y lemures cuyas pautas de conducta han sido pervertidas por años de cautiverio. "Muchos de ellos, adquiridos de manera ilegal para ser utilizados como mascotas, llegan en un estado lamentable con taras psicológicas, deprimidos o con movimientos rutinarios, por lo que necesitan un periodo de rehabilitación y adaptación antes de integrarlos en el resto de los grupos sociales", ha explicado Bustelo. Unos 140 primates entre chimpancés, lemures, gibones, orangutanes y capuchinos forman el bullicioso grupo de monos del recinto; su subvención depende de aportaciones privadas, aunque el Ministerio de Medio Ambiente y diferentes universidades contribuyen con pequeñas cantidades. Bustelo, que mantiene una estrecha amistad con la primatóloga y asidua visitante de Rainfer, Jane Goodall, ha criticado el uso de macacos en experimentación e investigación en laboratorios, por ser sometidos a unos "experimentos atroces", como abrasivos en la piel, el uso de electrodos o ingesta de detergentes que "no sirven para nada".
domingo, 10 de marzo de 2013
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Un 'spa' para primates maltratados en el norte de Madrid
Más de cien primates de veinticinco especies, procedentes del tráfico ilegal, de zoológicos, circos o incautaciones, habitan en un enclave de la zona norte de Madrid, considerado el último recinto de paz para monos cuya existencia ha estado marcada por un maltrato físico y psicológico. Este santuario de primates, el más importante de España y el segundo de Europa, es el Centro de Conservación de Primates Rainfer y lo dirige el biólogo, Guillermo Bustelo, acostumbrado desde hace 20 años a lidiar con orangutanes y lemures cuyas pautas de conducta han sido pervertidas por años de cautiverio. "Muchos de ellos, adquiridos de manera ilegal para ser utilizados como mascotas, llegan en un estado lamentable con taras psicológicas, deprimidos o con movimientos rutinarios, por lo que necesitan un periodo de rehabilitación y adaptación antes de integrarlos en el resto de los grupos sociales", ha explicado Bustelo. Unos 140 primates entre chimpancés, lemures, gibones, orangutanes y capuchinos forman el bullicioso grupo de monos del recinto; su subvención depende de aportaciones privadas, aunque el Ministerio de Medio Ambiente y diferentes universidades contribuyen con pequeñas cantidades. Bustelo, que mantiene una estrecha amistad con la primatóloga y asidua visitante de Rainfer, Jane Goodall, ha criticado el uso de macacos en experimentación e investigación en laboratorios, por ser sometidos a unos "experimentos atroces", como abrasivos en la piel, el uso de electrodos o ingesta de detergentes que "no sirven para nada".
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