El estudio de asteroides, cometas y otros objetos del espacio tiene interés puramente científico para saber cómo se originó el sistema solar, pero también, como decían los galos de Astérix, para saber si el cielo se caerá sobre nuestras cabezas, dijo el astrónomo Javier Licandro.También tiene un interés astrobiológico para saber cómo se originó la vida en La Tierra, indicó Javier Licandro, del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), quien recordó que los asteroides son objetos supervivientes de la formación de los planetas.Los planetas de nuestro sistema solar se formaron a partir del material que "sobró" de la formación del Sol, y esos residuos quedaron orbitando y las partículas se pegaron unas a otras hasta formar pedruscos cada vez más grandes, que chocaban entre sí.Eran choques que liberaban poca energía porque las colisiones se producían por alcance, ya que los objetos se movían en el mismo sentido en órbitas casi circulares. Al ser poca energía los objetos solían "pegarse" y continuar formando cuerpos mayores. A medida que esos cuerpos celestes cambiaron sus órbitas debido a las interacciones que se producían entre ellos y a la fricción con el gas que hubo en los primeros millones de años de vida del sistema solar, los choques comenzaron a ser laterales y la liberación de energía mucho mayor, explicó el astrónomo.
domingo, 10 de marzo de 2013
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El estudio de asteroides y meteoritos "para saber si el cielo caerá sobre nuestras cabezas"
El estudio de asteroides, cometas y otros objetos del espacio tiene interés puramente científico para saber cómo se originó el sistema solar, pero también, como decían los galos de Astérix, para saber si el cielo se caerá sobre nuestras cabezas, dijo el astrónomo Javier Licandro.También tiene un interés astrobiológico para saber cómo se originó la vida en La Tierra, indicó Javier Licandro, del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), quien recordó que los asteroides son objetos supervivientes de la formación de los planetas.Los planetas de nuestro sistema solar se formaron a partir del material que "sobró" de la formación del Sol, y esos residuos quedaron orbitando y las partículas se pegaron unas a otras hasta formar pedruscos cada vez más grandes, que chocaban entre sí.Eran choques que liberaban poca energía porque las colisiones se producían por alcance, ya que los objetos se movían en el mismo sentido en órbitas casi circulares. Al ser poca energía los objetos solían "pegarse" y continuar formando cuerpos mayores. A medida que esos cuerpos celestes cambiaron sus órbitas debido a las interacciones que se producían entre ellos y a la fricción con el gas que hubo en los primeros millones de años de vida del sistema solar, los choques comenzaron a ser laterales y la liberación de energía mucho mayor, explicó el astrónomo.
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