Fueron la imagen más feliz para los españoles cuando, en plena borrachera de la victoria de la selección española de fútbol en el Mundial, Iker Casillas le plantó un beso en la boca a su novia, Sara Carbonero, mientras ésta intentaba entrevistarle en directo. Aquel beso que Sara recibió entre sonrojos les catapultó a la gloria de los intocables, aquellos a quienes se les perdona todo por los ratos de felicidad que nos han hecho pasar. Así fue durante mucho tiempo, y eso que Sara e Iker no son muy dados a sonreír ante las cámaras ni agradecer cuando se sale en su defensa, como ocurrió con las desafortunadas palabras del presidente de la Asociación de la Prensa, Fernando García Urbaneja, hacia la periodista por «acusarla» de situarse al lado de la portería de su novio a la hora de retransmitir los partidos sin enterarse de cuál es su puesto según el reglamento. Casi todo el mundo salió en defensa de la bella Sara por considerar que se la criticaba sin razón (y así era). Pero como toda luna de miel, los períodos de enamoramiento y ceguera duran lo que duran y lo que antes se «perdonaba» hoy no se acepta. De ahí que estos días estén siendo especialmente complicados para Carbonero a raíz de unas declaraciones realizadas a un programa de deportes mexicano donde, más suelta que cuando habla en España, aseguró que era vox populi «que Mourinho tiene frentes abiertos en el vestuario». Lo remató asegurando que «el clima, como sabéis todos, no es bueno».
sábado, 9 de febrero de 2013
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Sara Carbonero se plantea dejar su trabajo en medio de la polémica del Real Madrid
Fueron la imagen más feliz para los españoles cuando, en plena borrachera de la victoria de la selección española de fútbol en el Mundial, Iker Casillas le plantó un beso en la boca a su novia, Sara Carbonero, mientras ésta intentaba entrevistarle en directo. Aquel beso que Sara recibió entre sonrojos les catapultó a la gloria de los intocables, aquellos a quienes se les perdona todo por los ratos de felicidad que nos han hecho pasar. Así fue durante mucho tiempo, y eso que Sara e Iker no son muy dados a sonreír ante las cámaras ni agradecer cuando se sale en su defensa, como ocurrió con las desafortunadas palabras del presidente de la Asociación de la Prensa, Fernando García Urbaneja, hacia la periodista por «acusarla» de situarse al lado de la portería de su novio a la hora de retransmitir los partidos sin enterarse de cuál es su puesto según el reglamento. Casi todo el mundo salió en defensa de la bella Sara por considerar que se la criticaba sin razón (y así era). Pero como toda luna de miel, los períodos de enamoramiento y ceguera duran lo que duran y lo que antes se «perdonaba» hoy no se acepta. De ahí que estos días estén siendo especialmente complicados para Carbonero a raíz de unas declaraciones realizadas a un programa de deportes mexicano donde, más suelta que cuando habla en España, aseguró que era vox populi «que Mourinho tiene frentes abiertos en el vestuario». Lo remató asegurando que «el clima, como sabéis todos, no es bueno».
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