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miércoles, 13 de febrero de 2013

El interrogador más exitoso de la 2ª Guerra Mundial prefería la amabilidad a la tortura para lograr confesiones


Hanns Scharff, miembro de la Luftwaffe (la fuerza aérea nazi) prefirió utilizar la amabilidad y la persuasión para conseguir que los prisioneros colaborasen.  Segun los historiadores Scharff fue el primero en sistematizar este tipo de técnicas. Durante la Segunda Guerra Mundial numerosos pilotos de las Fuerzas Aliadas fueron capturados en territorio alemán y llevados a un centro de detención e interrogatorios en Oberursel, operado por la Luftwaffe.  Los pilotos, temerosos de ser sometidos a torturas como que les arrancasen las uñas, se llevaban una sorpresa cuando el interrogatorio era llevado a cabo por el Obergefreiter Hanns Scharff, el cual hablaba inglés de forma fluida ya que trabajó antes de la Guerra en Sudáfrica. Estudiaba todo lo que podía de los prisioneros antes de empezar las preguntas, tratando de familiarizarse con el piloto. A pesar de que muchos se mantuvieron callados, el sistema logró obtener muchas confesiones e información (pero nunca mediante tortura física), realizando una conversación en la que Scharff conseguía datos de importancia. Aun así, los prisioneros pensaban que no le habían contado nada que tuviese una relevancia militar. Pero resultó que habían dado información sobre, entre otras muchas cosas, maniobras de entrenamiento y tácticas, datos sobre armas, frecuencias de radio, etc. La conversación siempre estaba dirigida por Scharff, aunque pareciese una charla informal.

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