El estudio del humilde erizo de mar ha permitido a un equipo de científicos británico diseñar un método que puede revolucionar los esfuerzos por reducir el dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, principal causante del cambio climático. Los expertos de la Universidad de Newcastle descubrieron que los erizos de mar utilizan níquel para aprovechar el CO2 del mar y fabricar su caparazón calcáreo, según afirman en un estudio publicado en la revista Catalysis Science & Technology. La física Lidija Siller señaló que el hallazgo se hizo "totalmente por casualidad" y les llevó a añadir diminutas partículas de níquel a una solución de agua con CO2 y vieron cómo el dióxido de carbono desaparecía completamente. En presencia de un catalizador de níquel, el CO2 se convierte en carbonato de calcio o de magnesio, un mineral inocuo presente en la corteza terrestre y que se utiliza en el sector de la construcción para fabricar cemento y otros materiales y en los hospitales para hacer escayolas, según el estudio. El carbonato de calcio es el principal componente de la tiza y de los caparazones de muchos organismos marinos. El método ideado por los expertos británicos consiste en hacer que el CO2 liberado a la atmósfera por las industrias pase directamente de la chimenea de la fábrica a una columna de agua rica en nanopartículas de níquel y en recuperar posteriormente el carbonato de calcio sólido que se depositaría en el fondo.
martes, 5 de febrero de 2013
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El estudio de un erizo de mar revela un mecanismo para reducir el CO2 de la atmósfera
El estudio del humilde erizo de mar ha permitido a un equipo de científicos británico diseñar un método que puede revolucionar los esfuerzos por reducir el dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, principal causante del cambio climático. Los expertos de la Universidad de Newcastle descubrieron que los erizos de mar utilizan níquel para aprovechar el CO2 del mar y fabricar su caparazón calcáreo, según afirman en un estudio publicado en la revista Catalysis Science & Technology. La física Lidija Siller señaló que el hallazgo se hizo "totalmente por casualidad" y les llevó a añadir diminutas partículas de níquel a una solución de agua con CO2 y vieron cómo el dióxido de carbono desaparecía completamente. En presencia de un catalizador de níquel, el CO2 se convierte en carbonato de calcio o de magnesio, un mineral inocuo presente en la corteza terrestre y que se utiliza en el sector de la construcción para fabricar cemento y otros materiales y en los hospitales para hacer escayolas, según el estudio. El carbonato de calcio es el principal componente de la tiza y de los caparazones de muchos organismos marinos. El método ideado por los expertos británicos consiste en hacer que el CO2 liberado a la atmósfera por las industrias pase directamente de la chimenea de la fábrica a una columna de agua rica en nanopartículas de níquel y en recuperar posteriormente el carbonato de calcio sólido que se depositaría en el fondo.
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