El alcohol y otras drogas adictivas activan el sistema de la dopamina en el cerebro, responsable de los sentimientos de placer y recompensa, que aumentan en el caso de los inviduos con esta variación genética, según los investigadores."Encontramos que el gen RASGRF-2 juega un papel crucial en el control de cómo el alcohol estimula el cerebro para liberar dopamina y por lo tanto desencadenar la sensación de recompensa. Así que, si las personas tienen una variación genética del gen RASGRF-2, el alcohol les da un sentido más fuerte de la recompensa, haciéndolos más propensos a ser bebedores", resume el profesor Gunter Schumann, del Instituto de Psiquiatría del Kings College de Londres. Primero estudiaron modelos de ratones sin el gen RASGRF2 para ver cómoreaccionaban al alcohol .
martes, 4 de diciembre de 2012
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Una mutación genética incita al alcoholismo en adolescentes
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