Es un cachito de nada. Un trozo del cromosoma cinco que se debió perder en algún momento de su concepción, cuando Andrea era todavía poco más que un embrión. Sus padres tardaron casi un año en encontrar esa pieza perdida del puzle, en ponerle nombre a lo que le pasaba a su hija: síndrome del maullido de gato ('cri du chat', en francés), 5p menos. Formas distintas para hablar de una misma pérdida, de un trozo del cromosoma cinco que no está donde debiera.
Ahora, además de ser una niña afectada por este raro trastorno genético (que sufren uno de cada 15.000-50.000 nacidos vivos), Andrea es la protagonista de un documental, 'Cromosoma cinco' que retrata esa búsqueda angustiosa, ese diagnóstico que trastoca los planes de vida de cualquier familia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario