Guzmán es uno entre 100.000. Uno de esos niños a los que el diagnóstico de leucemia se les cruza en la vida demasiado pronto, cuando apenas son el bebé de la casa, cuando apenas acaban de salirles todos los dientes, cuando aún van a la guardería. Su padre dice de él que es un sabio, un 'pequeño buda'. Él es la luz que ha iluminado el nacimiento de la Fundación Uno entre Cien Mil, que pretende ponernos a todos a correr por algo. Porque las cosas en la vida siempre pasan por algo.Eso es al menos lo que defiende con vehemencia el padre de Guzmán, Jose Carnero, un creativo de publicidad que en los últimos dos años ha hecho todo un máster en leucemia infantil y que ha aprovechado todo ese bagaje forzoso para poner en marcha la fundación.Todo empezó la noche en la que el doctor Luis Madero, del Hospital Niño Jesús de Madrid, les dijo a Jose y a su mujer, Eva, que el diagnóstico de Guzmán podía ser leucemia. A la espera de la confirmación de los análisis, Jose se empapó de todo lo que pudo leer sobre este cáncer de la sangre en internet.
viernes, 16 de noviembre de 2012
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