El año pasado, la canciller Angela Merkel anunció que Alemania necesitaría 100.000 ingenieros en la próxima década y sugirió que muchos de ellos podrían ser españoles. Palabras mágicas en un momento de paro desbocado en España, que llevaron a muchos a plantearse la posibilidad de emigrar inmediatamente a ese país. El principal problema para hacerlo, en la mayoría de los casos: no saber ni una palabra de alemán. Según un reciente Eurobarómetro, solo el 2% de los españoles es capaz de comunicarse en este idioma, frente a una media del 11% en la Unión Europea.Aquellas palabras de Merkel han quedado en los anales de la historia reciente como el pistoletazo de salida de una especie de fiebre por aprender alemán inédita en España. Una moda que ha convertido en habituales las colas para conseguir plaza en las escuelas oficiales de idiomas, más económicas que las academias privadas, y en alguno de los selectos cursos del Instituto Goethe. El fenómeno sigue en aumento, pero los profesionales consultados tienen dudas sobre si asistimos a una época dorada para el alemán en España o un mero impulso efímero que ya ha sido bautizado como el efecto Merkel.
sábado, 10 de noviembre de 2012
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El ‘efecto Merkel’ sacude la enseñanza de idiomas
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