La particular revolución de la televisión francesa no la dirigió ninguna Juana de Arco patria. La cabecilla era foránea, experta conocedora de los formatos audiovisuales "serios" y muy influenciada por la movida madrileña. En 2001 Ángela Lorente lanzó su órdago a los productores galos y lanzó 'Loft Story', la versión francesa de 'Gran Hermano'. "La calle sí estaba preparada para ello, pero toda la intelectualidad criticaba ese tipo de programas", explica la que hoy ocupa la dirección del departamento de telerrealidad en la cadena TF1.
Esta catalana que aterrizó en París en 1981 reconoce que también ella tenía prejuicios, pues siempre había trabajado haciendo documentales y reportajes "en teoría más serios". Pero en Madrid se cruzó con Mercedes Milá, quien la convenció de las virtudes de la nueva fórmula: "Lo que me gustó fue que se trataba de una nueva forma de narración. Era la primera vez que se metía una cámara en un espacio para plasmar la realidad. Estos programas suponían una nueva forma de filmar, menos manipulada que en los reportajes", explica

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